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Archivos de la etiquetas como amar

Alimentar nuestro amor

 

“Cada uno de nosotros puede aprender el arte de nutrir la felicidad y el amor. Todo necesita alimento para vivir, también el amor. Si no sabemos cómo nutrir nuestro amor, se marchitará. Cuando alimentamos y apoyamos nuestra propia felicidad, estamos nutriendo nuestra habilidad para amar. Por eso amar significa aprender el arte de nutrir nuestra felicidad.” Thich Nhat Hanh

 

 

 

Al leer estas reflexiones me viene a la cabeza las palabras “Compromiso” y “Atención Plena”.

Para buscar la felicidad día a día hemos de tener Compromiso con nosotros mismos. Tener la intención de conseguir la dicha, tenerlo en mente, tenerlo presente, como un objetivo vital. Pero sin prisas, sin expectativas, sin sufrir por el camino, confiando en que es posible. Si es necesario puedo hacer un escrito, donde me comprometa a vivir intensamente buscando nutrir mi amor, mi felicidad. Cuando estoy alineado con mi objetivo vital, (ser feliz), y comprometido con ello, la vida se vive de forma intensa y todo resulta de provecho, de alimento para el alma.

La sociedad ve con malos ojos a quien busca su bien. Enseguida salen las etiquetas y la palabra “egoísta”. Pero, paradójicamente, es justo al revés. El principal objetivo de una persona es su propia felicidad. Sólo el que tiene amor en su corazón puede ofrecerse a los demás.

Necesitamos, además, la herramienta y esa no es otra que la Atención Plena. Estar atentos, observar constantemente es la manera de detectar nuestras necesidades y las de los demás. Cuando observo de forma intencionada, abierta, serena y compasiva soy capaz de localizar todo aquello que necesito para ser feliz, que pueden ser pequeños detalles en mi vida diaria. Si no hubiera estado plenamente atenta hoy cuando abrí la ventana de mi cuarto no me hubiera percatado de la fresca brisa que se había levantado y no hubiera bajado a sentarme en mi lugar favorito, bajo los árboles, a disfrutar de un momento maravilloso que me hizo conectar con la vida y con la naturaleza. Me regalé un momento Mindfulness gracias a estar atenta a lo de fuera, pilotando en manual en vez de con el piloto automático con el que vamos por la vida haciendo cientos de pequeñas acciones una tras otra sin percatarnos de nada más.

Sólo cuando mi amor está nutrido podré amar a los demás de la forma correcta. No puedo dar lo que no tengo, ni ser maestro de nada que no haya experimentado.

¿Qué te parece?

Ilustración de Lindy Longhurst

El Corazón como un río

Inicio mi blog con una serie de reflexiones que nos pueden ayudar a aprender Cómo Amar, de la mano de Thich Nhat Hanh, un maestro zen vietnamita, poeta, escritor y nominado a premio Nobel de la Paz.

El corazón como un río

“Si echas un puñado de sal en una taza de agua, el agua se vuelve imbebible. Pero si echas la sal en un río, las personas pueden seguir sacando el agua para cocinar, lavar y beber. El río es inmenso y tiene la capacidad de recibir, abrazar y transformar. Cuando nuestros corazones son pequeños, nuestra comprensión y compasión son limitadas y sufrimos. No podemos aceptar o tolerar a otros con sus defectos y queremos que cambien. Pero cuando nuestros corazones se expanden, estas mismas cosas no nos hacen sufrir más. Tenemos mucha comprensión y compasión y podemos abrazar a los demás. Los aceptamos como son y, de esa manera, tienen la oportunidad de transformarse. Entonces la gran pregunta es: ¿cómo ayudamos a nuestros corazones a crecer?”   Thich Nhat Hanh

Reconocer al corazón como centro inteligente y vivir desde ahí. Cuando uno conoce el poder del corazón se da cuenta de lo importante que es proponerse seguir su camino, que es el camino del Amor, la Aceptación, la Confianza y la Compasión.

Cada vez que sufro por un pensamiento o una emoción negativa cierro mis ojos y vuelvo al corazón. Respiro ahí y recuerdo que sólo se puede vivir desde dos puntos: desde el amor o desde el miedo. Cuando sufro es que vivo desde el miedo: a sufrir o que sufran otros, a que todo cambie y no sé si para peor, miedo a perder lo que tengo o lo que amo, a dejar de ser yo, etc. El camino del corazón se recorre de la mano de la Aceptación, que no es más que abrir los brazos a lo que llega, porque alguna enseñanza nos trae siempre y todo lo que ocurre siempre es para bien aunque no lo entendamos o veamos.

Mi corazón crece cuando observo todo a mi alrededor con serenidad, contemplo a los otros con amor y neutralidad, sin juzgar, me siento afortunada y agradecida por todo, empapada del milagro de la vida. Siento entonces plenitud. Actúo con generosidad en favor de otros, eso es Compasión.

Aceptar al otro como es. ¿Por qué desear cambiarlo? ¿Acaso no es como es como consecuencia de su herencia genética, su educación, sus experiencias y sus creencias? Entonces, cada uno es perfecto tal cual es en este momento. Y si algo ha de crecer o evolucionar sólo podrá suceder desde su conciencia y voluntad.

Como río acepto todo lo que en él se derrama, cae o fluye. Discurro por terrenos a veces tranquilos y otras veces con pendiente o escarpados. Pero siempre valorando cada instante y lugar porque confío en que todo tiene un sentido. En el río todo es vida, vida en constante movimiento y cambio. Todo cabe, todo está bien. Así debería ser también en el corazón.

Esta es mi visión de este tema. ¿Cuál es la tuya?